Bicentenario MaristaHermanos Maristas

#BuenosCiudadanos


 

G-Construcción

“Bon citoyen”

Autor: Hno. Aureliano Brambila de la Mora

Fecha: 16 de septiembre de 2002

Fuente: Centro de Estudios del Patrimonio Marista [on line]

La pedagogía marista, aplicación de la espiritualidad marista en la misión educativa, desarrolla y armoniza valores intrínsecos de las cuatro relaciones de la persona: consigo mismo, con los demás, con el cosmos y con Dios.

[A continuación se presentan extractos de cartas de San Marcelino Champagnat donde utiliza el término ciudadano. En la columna izquierda está el original en francés, la traducción al castellano a la derecha.]

(PS 008, 02-07, Lettre à DEVAUX DE PLEYNE ALEXANDRE, MAIRE, 1827-08):   La somme de douze cents francs est déjà bien modique pour faire face aux frasi que demande   l’entretien de nos trois frères dans une commune. La reduire encore, c’est, ce me semble, leur arracher, je ne dis pas, le triste salaire du plus ingrat et du plus pénible emploi d’un citoyen, mais même leur paurvre et dégoutante nourriture.

(PS 008, 02-07, Carta a DEVAUX DE PLEYNE ALEJANDRO, ALCALDE,   1827-08): La cantidad   de 1200 francos es ya bastante módica para hacer frente a los gastos que exige el mantenimiento de tres Hermanos en un municipio. Reducirla más es, me parece, arrancarles, no digo el triste salario del más ingrato y penoso empleo de un ciudadano, sino hasta su pobre y desagradable alimento.
(PS 034B, 80-95, Lettre à LOUIS-PHILIPPE, ROI,

1834-01-28): Je suis donc, Sire, rempli de la douce espérance que cette entreprise, formée dans le seul intérêt de mes concitoyens, sera agréée de Votre Majesté toujours prête à encourager ce qui est utile. Les frères de Marie, ayant reçu devotre royale bonté une existance légale, vous devront une reconnaissance éternelle, et s’uniront á moi pour se dire à jamais. Sire, de Votre Majesté les très humbles, très obéissants, et très fidèles sujets.

(PS 034B, 80-95, Carta a LUIS FELIPE, REY,   1834-01-28):

Estoy, pues, Majestad, lleno de dulce esperanza de que esta empresa formada por el único interés de mis conciudadanos sea del agrado de Su Majestad, siempre dispuesto a animar todo lo que es útil. Los Hermanos de María, habiendo recibido de Su bondad una existencia legal, le deberán un agradecimiento y se unirán a mi para decirle siempre de Su Majestad muy humildes, muy obedientes y muy fieles súbditos.

(PS 040, 07-10, Lettre à ARDAILLON JACQUES,

DÉPUTÉ, 1834-04-14): Je prierois Mr. Ardaillon s’il le croit nécessaire, d’engager Mr. le préfet à se prêter à notre autorisation. Nous désirons sincèrement travailler au bien de nos concitoyens sous les auspices du Roi des Français.

(PS   040,   07-10,     Carta   a   ARDAILLON   SANTIAGO,

DIPUTADO, 1834-04-14): Rogaría al Sr. Aradaillon, si lo cree necesario, que comprometa al Sr. Prefecto a prestar su ayuda para nuestra autorización Deseamos sinceramente trabajar por el bien de nuestros conciudadanos bajo los auspicios del Rey de Francia.

(PS 064B, 03-17, Lettre à ARQUILLIERE CHARLES, LAIQUE, 1836-04-13): Nous sommes

flattés au dernier point de l’honneur que Mr. le Préfet et les membres de surveillance de l’école normal nous font en nous appelant à contribuer au bien de l’instruction dans notre propre département. C’est avec le plus vif intérêt que nous nous y prêterons, bien charmés d’avoir cette occasion de marquer notre dévouement à Mr. le Préfet et au bien de nos concitoyens.

(PS   064B,   03-17,     Carta   a   ARQUILLIERE CARLOS,

SEGLAR, 1836-04-13): Nos sentimos sumamente halagados por el honor que nos hace el Sr. Prefecto y los miembros de vigilancia de su escuela normal al llamarnos a contribuir al bien de la instrucción en nuestro propio departamento. Nos presentamos a ello con el más vivo interés, muy encantados de tener esta ocasión de probar nuestra deferencia hacia el Sr. Prefecto y para el bien de nuestros conciudadanos.

(PS 273,   02-09, Lettre à   LIBERSAT, LAIQUE,

1839-09-19): Permettez que je vienne encore vous prier de me dire ce que vous auriez appris touchant notre autorisation. Que vous dit M. Delbeque? Quelles démarches me reste-t-il à faire? M. Salvandy avait [dit] à M(onseigneur) de Belley que si nous prenions les statuts d’une société déjà autorisée, la nôtre serait approuvée. S’il en était ainsi, nous ne ferions aucune difficulté pour cela, nous tenons trop à fournir de bons chrétiens et de bons citoyens parmi les habitants des campagnes.

(PS 273, 02-09, Carta a LIBERSAT, SEGLAR, 1839-09-19):

Permita, una vez más, que venga a rogarle me diga cuanto sepa relativo a nuestra autorización ¿Qué le dijo el Sr. Salvandy? ¿Qué gestiones me quedan por hacer? El Sr. Salvandy le había dicho a Monseñor de Belley que si tomábamos los estatutos de otra sociedad ya organizada y autorizada, la nuestra sería aprobada. Si así fuese no tendríamos ninguna dificultad para ello; nos interesa demasiado   proporcionar   buenos   cristianos   y buenos ciudadanos entre los habitantes del campo.

[Encontramos varias expresiones de Marcelino donde utiliza el calificativo “bueno” o algún derivado. Incluyendo la combinación “buenos cristianos y buenos ciudadanos” y “Buena Madre”. Presentamos a continuación las referencias directas y las fuentes.]

Realidad concreta Referencia Fuente
Buena voluntad “C’est une bonne volonté et….” Carta 023
Buenas manos “Ne désespérez jamais de votre salut, il est entre bonnes mains Carta 249
Buena Madre “Marie n’est-elle pas votre bonne mère? Plus vos besoins sont grands, plus Elle est intéressée à voler à votre secours.” Carta 249
Buenos cristianos y buenos ciudadanos de bons chrétiens et de bons citoyens parmi les habitants ” Carta 273
Buenos catequistas y hábiles [buenos] institutores “Avant tout nous serons de bons catéchistes, mais nous tâcherons aussi de devenir des Instituteurs habiles.” Carta 313
Buena salud “11.-… qu’ils jouissent d’une bonne santé,..” Prospecto 1836
Buen pan y buena sopa “18.- Pour le dîné les Frères auront de bon pain, de bonne soupe,…” Regla 1830

 

[El Hermano Juan Bautista Füret, quien escribe la biografía oficial de Marcelino, utilizó el calificativo virtuoso en lugar de bueno al referirse a ciudadano.]

(JBF, VMC: 02,23,547): En un mot, , élever un enfant, c’est en faire un bon chrétien et un vertueux citoyen (JBF, VMC: 02,23,547): En definitiva, se trata de hacer del niño un buen cristiano y un honrado ciudadano.

Entre las expresiones “buen ciudadano” o “virtuoso ciudadano”, las Constituciones de 1986 privilegiaron la primera.

081,02.- Pour lui, la mission du Frère consiste à aider les enfants et les jeunes à devenir de “bons chrétiens et de bons citoyens”. 081,02.- Según él, la misión del Hermano consiste en ayuda a los niños y jóvenes a llegar a ser, ante todo, “buenos cristianos y buenos ciudadanos”

Razones que militan a favor de “bon citoyen”:

  • Como documento fuente tiene más fuerza una carta de Marcelino que una afirmación de Juan Bautista
  • Esta expresión apunta a lo intrínseco: buen pan, buen maestro, buena madre, buen libro. Podría traducirse por “verdadero”, “auténtico”…
  • En el límite se puede ser “virtuoso” maestro, siendo un pobre Esto es, carece de facilidades para el magisterio, pero es muy humilde, muy abnegado, muy paciente….

La guía del maestro de 1853:

5º De leur apprendre leurs devoirs envers leurs parents, les Pasteurs de l’Eglise, le Chef de l’Etat les Magistrats, la société, et de ne rien épargner pour en faire des enfants soumis et respectueux, de bons chrétiens et de vertueux citoyens.

Hay que recordar que cuando Furet escribe la Guía del Maestro (1853) y cuando publica la Biografía del Padre Fundador (1856) Luis Bonaparte acaba de constituirse en Napoleón III, organizando la nación francesa como imperio.

La edición en lengua española [del extracto de la Guía del Maestro] que a continuación sigue es ciertamente muy posterior a la primera francesa. No sabría decir exactamente a cuál corresponde. Pero el cambio de mentalidad es evidente, aunque todavía con algunas reservas.

Capítulo VIII EDUCACIÓN SOCIAL

Formado ya el joven católico en las aulas colegiales, no queda aislado en el mundo, sino que constituye parte integrante del cuerpo social en el que tiene su función propia, deberes y derechos. En ello pensaba nuestro Vble. Padre cuando nos trazó el programa de educadores, que las siguientes palabras evocan: “formar buenos cristianos y virtuosos ciudadanos”.

Educación social en la Escuela.- En materia de educación social hay que hacer ante todo esta importante observación: No faltan en éste, como en muchos otros puntos de enseñanza, junto a soluciones generalmente admitidas, otras que se prestan a múltiples controversias. En la Escuela, hay que evitar las últimas y atenerse a las primeras si se quiere hacer labor práctica y efectiva. Así, por ejemplo, las cuestiones delicadas e irritantes acerca de la forma de gobierno, las relaciones del capital y del trabajo o ciertas leyes evidentemente muy discutibles, deben tenerse del todo alejadas por no convenir a la enseñanza escolar. Y aun es dudosa la conveniencia de abordar algunos de esos asuntos entre jóvenes de bastante edad; en todo caso, debe hacerse con gran prudencia y moderación.

Práctica.- 1º. Uno de los primeros objetos de las lecciones que, en el dominio social, han de darse a los niños, es el de formarlos al amor a la patria. 

1 La índole universal de este libro, dedicado a todos los países de habla española, impide entrar en los pormenores peculiares de la vida social de cada nación.

Procuren, pues, los Sres. Maestros adaptar la enseñanza a las normas y reglamentos de su propio país y dar a conocer a los alumnos las instituciones sociales de interés nacional.

En España insistan especialmente sobre la Doctrina Social del Glorioso Movimiento Nacional

Ese es el motivo de haberse introducido por doquier la asignatura de Historia Patria en el plan de estudios de la enseñanza primaria. Ella da a conocer a los niños la historia de sus antepasados. Nada hay tan adecuado para encender en los jóvenes el amor patrio, como el relato de las pretéritas glorias, padecimientos y luchas de sus mayores.

Cada nación posee su galería de personajes ilustres que pueden cautivar la admiración de los niños y despertar en su alma generosos sentimientos. El patriotismo es uno de los sentimientos más nobles que puedan cultivarse en la infancia, con tal que en lo tocante a las demás naciones se contenga en el marco de la justicia.

2º. Dicho se está que el buen católico se halla dispuesto a cumplir sus deberes de ciudadano. Advirtamos de paso que esos deberes, o cuando menos algunos de ellos, son consecuencia, aunque remota, de los deberes de católico. Por lo mismo, se manifiestan en formas y en ocasiones que hay que explicar detalladamente a los niños. El voto, por ejemplo, que confiere al ciudadano cierta ligera participación en el poder público, debe explicárseles en todo su mecanismo, responsabilidades y consecuencias. Procédase con mucha circunspección y prudencia al hablar de las garantías morales y de la capacidad exigibles a los candidatos, de modo que ni pueda ser mal interpretada una sola expresión, ni tomada como alusiva a personas de autoridad, especialmente en época electoral.PChFrB 021

3º. Debe asimismo conocer el niño las instituciones públicas del país en que vive y las funciones que en la localidad desempeñan las autoridades civiles, judiciales, militares y eclesiásticas; la organización de los Municipios, de las Diputaciones provinciales y Gobiernos civiles; la organización de los Juzgados de instrucción y de primera instancia, Audiencias provincial y territorial, Tribunal Supremo; la organización del Ejercito, servicios que presta, Ley   de   quintas;   la   organización   del Estado: Ministerios y Direcciones generales, Cámaras legislativas, etc.

Tal vez no sea fuera de propósito hacer observar que está desgraciadamente demasiado generalizada la costumbre en determinado sector de la prensa, de denigrar y censurar las instituciones del país. Guárdese el Maestro de proceder así con sus alumnos; por el contrario, esmérese en inculcarles el respeto y benevolencia a que tienen derecho las instituciones públicas, pues si bien en ningún lugar son perfectas, no dejan por eso de ser respetables, y por lo común representan en cada localidad lo más digno que se ha podido hallar.

4º. Al tratar de los deberes del ciudadano no se omita tampoco lo relativo a los impuestos, al respeto a las leyes a la escrupulosa honradez con que deben proceder los representantes del poder y los administradores del erario público.

5º. Obras sociales.- Tan grande es el actual movimiento de la humanidad y tan familiares se han hecho las obras sociales aun en el pueblo, que pueden tratarse, entre alumnos mayores, muchas cuestiones de economía social, tales como las formas diversas del capital y del trabajo; la producción, circulación y distribución de la riqueza, el ahorro y la asociación.

Lo más recomendable y práctico será favorecerlas en proporción de su valor e importancia, insistiendo sobre las que funcionan en la región con la participación de los padres de los alumnos y aun quizás de estos mismos.

Tales son:

  • Obras de asistencia, como por ejemplo las Cantinas escolares, la Mutualidad escolar, los Jardines obreros, los Comedores de Auxilio Social, el Subsidio Familiar, el de la Vejez, etc.
  • Obras de cultura, a saber: Patronatos Bibliotecas populares, Círculos de estudios, Academias científico-literarias de escolares, etc.

2 En España: la organización de F.E.T. y de las J.O.N.S., frente de Juventudes, etc.

Obras de previsión, v. Gr.: el Instituto Nacional de Previsión, las Cajas de ahorro, de seguro, de retiro, dote infantil, etc.

Finalmente, Instituciones de índole diversa, tales como Sindicatos profesionales, Cooperativas de consumo, Bolsas de trabajo, Escuelas profesionales, etc.

6º. Obras morales.- Hay en la enseñanza social, más aún que en otras muchas, ocasiones mil de llamar la atención de los niños acerca de la moral cristiana.

Tienen, en efecto, las causas morales soberana influencia sobre hechos que a primera vista parecen de oren distinto. Así, el desenvolvimiento de una nación y la felicidad de los ciudadanos que la constituye, guarda estrecha relación con la moral evangélica. La religión, amor al trabajo, honradez, justicia y abnegación por el bien público contribuyen a la prosperidad de las naciones en tanto grado por lo menos como las tierras fértiles y la abundancia de minas.

Por el contrario, no es difícil demostrar que la pereza, el egoísmo, las luchas sociales y la injusticia en todos sus aspectos, son causa de decadencia para los Estados. Y a mayor abundamiento, vienen los hechos a confirmar esta palabra del Evangelio: “Buscad primeramente el reino de dios y su justicia, y todas las demás cosas se os darán por añadidura”.3

 Forma que adopta esta enseñanza cívica.- Huelga decir que esta enseñanza, por no estar al alcance de los alumnos de corta edad, sólo debe dirigirse a los de cierto desarrollo.

Puede revestir forma sistematizada, si se sujeta a un plan metódico, u ocasional, si se da aprovechando la coyuntura propicia que brinda un suceso público, una fiesta nacional, un hecho heroico de trascendencia social, etc.

En los relatos de hechos notables de la Historia; en las lecturas y descripciones de la Geografía; en los variados asuntos de la Redacción, hallará el Maestro frecuentes motivos para esa enseñanza ocasional, que hiere vivamente el alma del niño y ejerce decisiva influencia en su formación moral y social.

Pero, a pesar de su importancia, no debe remplazar por completo a la enseñanza sistematizada y metódica, que debe adaptarse en los Colegios importantes a algún texto de Rudimentos de Derecho.

Bueno será dirigir las lecturas de los jóvenes y aficionarlos a la buena prensa, al mismo tiempo que se los pone en guardia contra las publicaciones malsanas, inmorales y antipatrióticas.

Observación importante.- Una de las primeras enseñanzas que en el terreno social hay que dar a los niños es la organización de la Iglesia Católica como sociedad, su jerarquía, obras y acción civilizadora a través de los siglos.

Así, pues, debe estudiarse en todos sus pormenores la organización de la Parroquia: el párroco, los coadjutores, la fábrica de la iglesia; la Diócesis: el obispo, los gobernadores eclesiásticos, el provisor, los canónigos; la Nunciatura apostólica, el tribunal de la Rota; la Corte romana, con sus cardenales, congregaciones, etc. Hágase notar la diferencia entre clero regular y secular, religiosos no ordenados, seminarios, noviciados, etc.

Finalmente, nada debe omitirse de cuanto pueda inducir a nuestros discípulos a tenerse por muy honrados y sentirse ufanos de pertenecer a esta Sociedad de origen divino, mejor constituida que todas las sociedades humanas.

Conclusión hipotética, por lo tanto provisoria:

  • No podemos tal vez afirmar que Marcelino quería una formación cívica y política de los alumnos en toda forma. Esto sería sacar su pedagogía de la época cultural, sobre todo del lado eclesiástico. La primera encíclica sobre lo social vino con León XIII.
  • Tal vez lo que Marcelino estaba diciendo, como podía, que no sólo hay que atender al niño como creyente (cristiano), sino también en cuanto miembro activo de una comunidad humana (ciudadano).
  • Pero, ¿no toca a nosotros, sus herederos legítimos, [Maristas de Champagnat], ir [desarrollando todas las bondades de su carisma]?

PChFrB 031

  • Después de Vaticano II (la cultura eclesial), muchos documentos del Instituto, siguiendo a los del Magisterio, apuntan a la importancia de un buen cristiano y de un buen (auténtico, comprometido, verdadero) ciudadano.
  • Nuestras constituciones actuales recogen algo de esto:
    • 034,04.- Nuestra misión de educadores de la juventud nos compromete a trabajar por la promoción de la justicia.
    • 02.- Damos a conocer la doctrina social de la Iglesia y nos esmeramos por despertar las conciencias a los problemas que afectan a la sociedad. Comprometemos a nuestros alumnos en actividades caritativas que los pongan en contacto con situaciones de pobreza.
    • 03.- Educamos a nuestros alumnos en lo referente a los medios de comunicación social, particularmente despertándoles el sentido crítico hacia los mismos.
    • 164,02.- Nuestras comunidades, sencillas y fraternales, constituyen una llamada a vivir según el espíritu de las primeras comunidades. El testimonio de nuestras vidas entregadas y nuestro compromiso apostólico alientan a cuantos nos rodean, muy particularmente a los jóvenes, a construir una sociedad más justa, y revelan a todos el sentido de la existencia humana.