Misión


Miramos hacia el futuro con audacia y esperanza

Potoichán-MaristasEn cada rincón del mundo hay millares de jóvenes cuyas vidas tienen relación con nosotros. Como educadores, experimentamos sus gozos y sus penas al trabajar con ellos. Sabemos el bien que podemos hacer.

  • Creemos en su futuro.

  • Creemos en la permanente actualidad del carisma de Marcelino Champagnat.

  • Creemos en nuestra misión compartida como educadores maristas.

  • Creemos en nuestra vocación para evangelizar a los jóvenes amando de forma especial a los pobres y marginados.

  • Creemos en nuestra misión de orientar  a los jóvenes en  valores trascendentes, de construir un mundo mejor, de hacer que conozcan y amen a Jesucristo.

  • Creemos que, lo mismo que María hizo con Jesús, para educar a los jóvenes primero hay que amarlos, y amarlos a todos por igual.

  • Creemos en el valor de la educación integral que ofrecemos en nuestras escuelas.

  • Creemos en el significado de nuestra presencia esperanzada y creativa entre los jóvenes, especialmente los más desatendidos, en todas nuestras tareas apostólicas.

Una misión siempre renovada

Jorge Carrasco - ChiapasMarcelino inició un movimiento profético,[i] aglutinando en torno a su carisma, las voluntades de cientos de seguidores suyos en su tiempo. Este mismo carisma se sigue perpetuando en nuestras actitudes y trabajos. Estamos llamados a permanecer abiertos al Espíritu y a modelar el futuro de manera aún más decidida siguiendo su visión dinámica.[ii]

Los retos a los que nos enfrentamos son, en primer lugar, aquellos en los que están implicados los jóvenes. Tenemos que escuchar, preguntar, investigar, rezar y mirar nuestro mundo a través de los ojos de los jóvenes. Hemos optado por no quedarnos quietos e inactivos ante la “realidad” de la desigualdad social y cultural que caracteriza a todas las sociedades, y que nos resulta más hiriente aún cuando la vemos en conjunto.

  • Transformamos nuestras estructuras actuales.

  • Iniciamos nuevos proyectos.

  • Nos unimos en solidaridad universalmente.

En segundo lugar, nos enfrentamos a la tarea de ser educadores que comparten el carisma de Marcelino. Deseamos que nuestra experiencia se corresponda con nuestras palabras cuando hablamos de:

  • Misión compartida.

  • Preferencia por los menos favorecidos.

  • Nuestro compromiso de evangelizar a través de la educación.

La misión de Champagnat continúa a través de nosotros

“El futuro del mundo y de la Iglesia pertenece a las jóvenes generaciones… Cristo escucha a los jóvenes”.[iv] Para los educadores maristas, hermanos y seglares, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, es un privilegio poseer la vocación de ser los Champagnat de hoy para los jóvenes de ahora. Con aquella pasión y entrega a la misión que alumbró toda su vida, así nosotros  ahora elegimos mirar hacia el futuro con audacia y esperanza.

Fuente: Instituto de los Hermanos Maristas (1998) Misión Educativa Marista. Un proyecto para hoy. Editorial Progreso: México, D.F.


La Providencia jamás abandona a los que en Ella ponen toda su confianza.

Cuántas veces le oí decir:

“La Providencia lo ha hecho todo entre nosotros”.

Hno. Silvestre


Conoce más sobre nuestra Espiritualidad en el siguiente número de la revista Cuadernos Maristas


Te invitamos a ver un fragmento de la obra “Sociedad de Hermanos”

que se produjo en Argentina hacia la celebración del

Bicentenario del Natalicio de san Marcelino Champagnat.


[i]  El Hermano en los Institutos Religiosos Laicales, Unión de Superiores Generales, Roma, 1991, Cap. 4 [ii]  H. Benito Arbués, “Caminar con paz, pero de prisa”, Circulares, 25, 31-33[iii]  Lucas 24, 32[iv]  Tertio Millenio Adveniente, 58